Marihuana: Legalizar o no?
No logré publicar este comentario en el blog de Pase Usted, así que acá va:
Para tener una perspectiva completa es necesario pensar en qué hacemos con toooooooda la fauna que hoy vive del tráfico.
Legalizar y regular la distribución de las drogas surte 3 efectos (al menos es lo que logro pescar de un vistazo):
1) Baja los precios: al no haber prohibición, cae el costo del producto y hay que recalcular el ingreso hipotético que se generaría por concepto de impuestos o margen de venta
2) Genera costos sociales: incremento en costo de salud pública al tratar al adicto como enfermo
3) Inaugura una nueva categoría de desempleados: criminales armados que se quedaron sin sustento
Quien crea que la legalización y atracción a la esfera gubernamental del problema de las drogas es una solución FINAL, está dejando de lado el 98% del problema.
Además, es una cuestión con mucho gris al medio: se compara el potencial dañino de las drogas con alcohol y tabaco, pero el alcohol y el tabaco tienen un trasfondo cultural eterno, y un corpus legislativo infinitamente evolucionado, comparado con las drogas “duras”.
Qué va a decir la farmacia estatal? “Tome su chupito de LSD pero no se le ocurra manejar su pesero mientras vea elefantes rosas” o “No vendemos mota en horario laboral”? Qué pena corresponde al que provoca un accidente estando 100% “volado” con hongos cosechados bajo la Norma Oficial Mexicana? Al que dé coca a una niña de secundaria? Ya viste que en secundaria los niños fuman, verdad?
Y en paralelo: cualquier restricción que se imponga (una cierta dosis por persona, por ejemplo) generará un mercado negro potencial, lo que nos llevará a una situación deplorable: yo voy a pagar con mis impuestos por una producción de estupefacientes que se vende en el mercado negro a tipos que trampean el sistema.
Antes que un estado aprendiendo a gestionar un mercado de drogas, lo prefiero actuando en pos de tener menos adictos, que también son parte del problema, pagando miles de millones de dólares al año por olvidar algo desagradable o imaginar algo atractivo.